Por
Emil Segundo Pérez Chica *
La
celeridad informativa y la distribución indeterminada y sistemática de canales
comunicativos para proyección de contenidos “multidiversos”, han generado un
abigarrado espacio para los aprendizajes y las formas de fundamentación
conceptual en cada escenario donde se desarrolle un “acto pedagógico”
específico; sin embargo, no solo la presencia tecnológica en los espacios de confluencia
formativa (instituciones educativas de la básica, media o superior, el hogar
mismo y “aulas inteligentes”, etc.) garantizan un exacto cumplimiento de los
propósitos educativos sea cual fuere el nivel pretendido. Esto por no decir que
se ha confundido el ingreso de dispositivos electrónicos como tabletas,
teléfonos inteligentes, computadores de alta gama, entre otros, y la virtualización de datos a nuestros
escenarios educativos, evocando la mejora didáctica cuando el ejercicio
maltrecho de “tecnologizarnos” lo que ha permitido es, realmente, dispersar el
proceso “cognoscitivo” que configura el pensamiento de los individuos
“objetivo” dentro de la “paideia estructurada” de nuestro siglo. Esta fenomenología característica de
los “nuevos tiempos” ha cautivado a los estudiosos y científicos de todas las áreas y propuesto la
instalación de “teóricos emergentes” para adaptar sus constructos a estos
escenarios, de lo cual no se excluyen las ciencias sociales. En mi particular enfrentamiento a la
experiencia sobre estudios en ciencias sociales, he logrado identificar que
aunque no es la esencia misma (esencia
de las ciencias sociales) la que ha cambiado, sí la percepción de los noveles
individuos que intentan ser involucrados
a su estudio o comprensión, o de los que por vocación desean adentrarse en su
mundo, este científico social, ya sea desde la perspectiva económica, política,
histórica, o desde cualquiera de sus áreas, se cierne en el debate heurístico
común de todas ellas, “los temas de investigación y docencia, léanse las
preocupaciones futuras de las ciencias sociales, son comunes a todas,
permanentes e intemporales en muchos casos, y al mismo tiempo fundamentales
históricas, es decir, fruto de su tiempo” (Cuadra, 2001).
La
relación entre el fenómeno tecnológico y la educación es innegable. Desde
antiguos tiempos ha variado la forma de transmitirse la información para hacer
nacer el conocimiento. Esas formas también han experimentado la “intromisión”
de elementos que han mejorado la forma de captación de lo que se quiere mostrar
(enseñar), algunas veces consolidando que lo importante de todo más que el
canal, instrumento o herramienta, es la forma cómo se ha comunicado el acto. De
aquí, que se instaura que el “hecho educativo es, esencialmente, un
hecho comunicativo” (Martinez, 2015), El
hombre pasó de rayar o marcar rocas para “mostrar” o recordar lo suyo, a crear
símbolos y sonidos que construyeron la diversidad comunicacional que hasta
ahora hemos conocido y usado, hasta eternizar su imagen y su sonido en mundos
virtuales que están en constante movimiento y eclosionando en infinidad de
plataformas contenidas en la “gran plataforma” que ha sido desde el siglo XX:
Internet.
El
imaginario colectivo sobre la forma cómo se asume a las ciencias sociales, en
nuestro contexto citado, es un tanto particular: aunque no sea generalizado, no
existe un amor absoluto por los estudiantes de la básica hacia esta asignatura,
de 10 estudiantes, 6 expresan animadversión por los períodos de clase que se invierten
para el acto pedagógico en esta área; entretanto en la Universidad de Córdoba,
muchos de los estudiantes de la licenciatura enfatizada en Ciencias Sociales,
aspiraron sin poderlo lograr a otro estudio profesionista, aunque sí existen,
los que han deseado enfrentarse al estudio de esta carrera por vocación, es
decir, que la licenciatura en educación básica con énfasis en ciencias sociales
es la opción de algunos que no pudieron alcanzar a estudiar otras carreras por
diversos factores, dentro de los que se incluyen el económico, puntaje de
pruebas saber, entre otros. Desde este
punto ya podemos evidenciar ciertas percepciones pedagógicas de las ciencias
sociales en el escenario actual y local, por así decirlo.
La
realidad educativa de estos tiempos confirma que los modelos pedagógicos se han
combinado, haciendo "multiversos paideicos" o universos pedagógicos
eclécticos (u holísticos), provocado todo porque el flujo de la información no
se limita a las bibliotecas y libros, lo multimedial ha sidopreponderante
también para el ejercicio pedagógico. Sin
embargo, lo tradicional sigue siendo importante en algunos contextos
socioeducativos. Esto no da por sentado que lo tradicional no funcione. En
países como Francia, se ha recurrido nuevamente al uso del dictado para mejorar
el nivel académico, lo que desvirtúa que lo nuevo sea, literalmente, nuevo. Las
teorías pedagógicas emergentes deben usarse adecuadamente, aplicarse acorde al
contexto socioeducativo y propender por el verdadero propósito de la educación
y no solamente al uso de dispositivos electrónicos dentro de un aula.
Adecuadamente,
los nuevos escenarios, pueden fortalecer los aprendizajes individuales y
colectivos, sin la intervención adecuada pueden ser simples “dispersores” o
distractores, hay que hacerlos significativos. Como lo anoto anteriormente, el
uso o aplicación de toda "nueva tecnología", sugiere de estrategias
donde se involucre al "sujeto objetivo" para que se adapte
positivamente al acto pedagógico. Reitero.